EN LA TUMBA DE DON QUIJOTE
“Ahora quieres ir al sepulcro del Caballero de la Locura y deshacerte allí en lágrimas, consumirte en fiebre, morir de sed de océanos, de hambre de universos, de morriña de eternidad.” (Miguel de Unamuno)
Me duele mi don Quijote,
mi don Quijote del alma,
el de la Santa Locura…
Quisiera en su sepultura
resucitar mil varones
con embriaguez de aventuras.
Me duele mi Sancho amable,
mi Sancho que llora y llora
sobre la losa de piedra…
Quisiera ceñir de yedra
-¡ay, don Miguel de Cervantes!-
su corazón de poeta.
Me duele el rocín alado,
el rocín de de mis deseos
y de mis ansias sin tino…
Quisiera que mi destino
volara, cometa blanco,
dejando estelas de brillo.
Me duele mi Dulcinea,
mi Dulcinea encantada
en las praderas del Cielo…
Quisiera rasgar el velo
que, impertinente, me cela
del amor lo verdadero.
Me duele soñar castillos,
castillos que son posadas
en mi camino sin ruta…
Quisiera hundirme en la gruta,
como fantasma perdido,
de mi nocturno sin luna.
Me duele matar gigantes,
gigantes que son molinos
y me trituran el alma…
Quisiera encontrar la calma
bajo el divino sombraje
de las divinas Palabras.
Me duele, mi Dios, la noche,
la noche que lleva al día
de un amanecer de muerte…
Quisiera salir a verte
por los senderos de un bosque
entre apretados cipreses.
De mi colección “Entre la angustia y la Esperanza”
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